
Se pude leer: "No es polvo, es protector solar"

en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Phillip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio. Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser bandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.
Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores rompieron un vidrio del automóvil de Palo Alto.
El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx, y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre.
¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?
No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que vale todo. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.
En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la ‘teoría de las ventanas rotas’, misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.
Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito. Si se cometen ‘pequeñas faltas’ (estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja) y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves.
Si los parques y otros espacios públicos deteriorados son progresivamente abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), esos mismos espacios abandonados por la gente son progresivamente ocupados por los delincuentes.
Esta es la teoria de la ventana rota.
Enlace: El Blog del Chino

En tiempos de weva (entiendase siempre), es comun que pidamos pízza a domicilio, ya sea por no querer cocinar, no hay otra cosa que pedir, que invitamos a los amigos, etc.
Y no pueden faltar las bromas a los pizzeros por telefono. A continuacion les presento unos.
1. Si usas un teléfono de tonos, presiona al azar números mientras la pides. Pídele a la persona que te está tomando el pedido que deje de hacer esos ruidos, por favor.
2. Invéntate un numero de tarjeta VISA y pregunta si la aceptan.
3. Habla con jerga de radioaficionado.
4. Pide un Big Mac Grande
5. Justo antes de terminar la llamada y ordenar la pizza, di: “Recuerde, nosotros nunca hemos tenido esta conversación.”
6. Dile que tienes en la otra línea a otra Pizzería rival, y que tú vas con el postor más bajo.
7. Dele solo tu dirección, dile “¡sorpréndeme!” Y cuelga.
8. Responde a sus preguntas con preguntas.
9. Cántale el pedido con la melodía de tu canción favorita.
10. No nombres los ingredientes que deseas… Mejor, deletrealos.
11. Sáltate la palabra pizza. Evita decirla a toda costa. Si él la dice, dile: “Por favor, no mencione esa palabra”.
12. Pide una comida disponible en alguna otra parte.
13. Pregúntale a la operadora qué ropa lleva puesta.
14. Cruje tus nudillos en el micrófono del teléfono.
15. Di: ¿Dígame?, y no hables en cinco segundos, entonces compórtate como si ellos fueran quienes llamaron.
16. Díle que estás deprimido. Logra que el o ella te alegre el ánimo.
17. Cambie tu acento cada tres segundos.
18. Ordena 52 rodajas de pepperoni tal y como se inventó en un dibujo fractal a consecuencia de una ecuación que le vas a dictar. Preguntale si necesita papel.
19. Díle que su voz te suena de alguna parte… pregúntale si antes trabajó en un 906
20. Empieza tu orden con un “Me gustaría…”. Un momento más tarde date una bofetada y di: “No, no me gustaría”
21. Trata de alquilar una pizza.
22. Ordena mientras usas una silla eléctrica.
23. Pregunta si puedes quedarte con el cartón de embalaje de la pizza. Cuando digan que sí, suspira aliviado y dale las gracias afectuosamente.
24. Aléjate del micrófono y habla siempre bajito mientras pides. Cuando la llamada vaya a finalizar, pégate al micrófono y grita con todas tus fuerzas: “ADIOS”
25. Imita la voz de quien te coja el teléfono.
26. Elimina verbos de tu lenguaje.
27. Pide ver un menú.
28. Pregunta qué le va mejor a un Chardonnay añejo.
29. Eructa directamente por el teléfono; entonces dile a tu perro que debería estar avergonzado.
30. Ordena una porción, no una pizza entera.
31. Ronca en el medio del pedido, y di “¿Dónde estaba yo?” “¿Quién es?”
32. Psicoanaliza al recepcionista.
32. Preguntales cuál es su número del teléfono. Cuelga, lláma de nuevo y pide.
34. Aprende a pronunciar correctamente los ingredientes de un Twinkie. Pide que te incluyan estos en la pizza.
35. Llama para quejarte acerca del servicio. Más tarde, llame para decir que estabas borracho y no querías decirlo.
36. Dile al recepcionista que dé la orden de decir al gerente que su supervisor le despide.
37. Informa de un robo pequeño de quien te ha traído la pizza.
38. Pregunta por el tipo quien tomó tu pedido la ultima vez.
39. Trata de hablar mientras estás bebiendo algo.
40. Pregunta por mantenimiento de la pizza y reparación.
41. Muéstrate vago en tu orden.
42. Cuando repitan tu orden, di un pequeño ingrediente más cada vez.
43. Si usas un teléfono de tonos, aprieta 9-1-1 cada 5 segundos por todas partes durante la conversación.
44. Después de pedir di: Quiero saber qué hace ESTE botón del teléfono. Simula un corte de llamada.
45. Pregunta si conocen el término “Manotada a una pizza” Inventa una descripción que vaya con el término. Pide que se lo hagan a tu pizza.
46. Di “Shhhhhhssssssssssssssht!!!!!!” Bastante fuerte en el teléfono y a continuación pregunta: “¿Ha oído eso?”
47. Descubre el aura psíquica del recepcionista del pedido. Úsalo en tu beneficio.
48. Cuando repitan tu pedido, cámbialo ligeramente. Cuando te lo repitan otra vez, cambialo de nuevo. Si se mosquean en el siguiente cambio de pedido, di: “Usted sólo tome nota, que es su trabajo”.
49. Pide una pizza de dos centímetros.
50. Ordena un Seguro de vida del término del pedido.
51. Pregunta cuántos delfines se matan para hacer esa pizza
Y no olviden lo mas importante, hacer la mayoria de las acciones anteriores puede ocacionar que le escupan a la pizza que pediste.
Visto en ionlitio
Y todo lo recorde porque a un conocido de mi familia le robaron su celular y para que se lo regresen debe de darle $4,000 pesos.
WTF