10 mar. 2010

Memorias: El zapato

Un buen día de fin de semana, los pájaros cantaban, el Sol resplandeciente en la cúspide de su trayectoria, el cielo despejado perfecto para...ya!!! da igual.

Me encontraba yo parado haciendo mis actividades, pero me detuve adyacente (al lado pues) de un foco de los que están en el piso y alumbran inútilmente hacia arriba a la pared.
Como esa luz opacaba mi visión se me ocurrió la brillante idea de poner uno de mis pies sobre ella, funcionó. Yo feliz de mi acción continué mi tarea, luego sentí cosquilleo en el pie (nada importante, me dije), después algo de calor y finalmente un ardor insoportable.

Retiré mi pié del foco pensando que ya había acabado, por un momento el ardor disminuyo, luego regresó y caminé un poco esperando que pasara. No cesaba; un olor a caucho quemado resolvió mis dudas...el zapato estaba derretido.

Al final pude ver el zapato tremendamente caliente y derretido por dentro, yo salí ileso y no pasó a mayores (como si eso fuera a pasar).

Es bien conocido que cada humano tiene 15 minutos reglamentarios de pendejez al día (unos más otros menos, unos incluso horas), en ese momento me tocaba a mi...

Saludos!!!

2 comentarios:

Sort dijo...

No friegues, la proxima vez me lo pensare dos veces antes de poner el pie sobre uno de esos focos... Buen blog, me gsuta.

Sort dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Fraces célebres

"Duerme con el pensamiento de la muerte y levántate con el pensamiento de que la vida es corta" Proverbio